lunes, 4 de abril de 2011

Capítulo XV: La Residencia Jackson

-ya estamos aquí. No hay marcha atrás.-susurro Michael.
-lo sé-lo solté despacio.
-hagas lo que hagas…no te alejes de mí. No quiero que te interroguen indebidamente, de todas formas lo harán, pero si estás sola será peor. Así que si quieres ir a algún lugar…solo avísame y voy contigo, ¿está bien?-me seguía explicando en susurros mientras caminábamos por la casa, yo al lado de él casi congelada.
-créeme, no será problema.-dije mirando alrededor.
Llegamos a su enorme sala. Su casa estaba llena elegancia, y ese toque de familiar y acogedor que quedaba perfecto, con todas esas macetas de plantas y flores por doquier, fotos familiares, trofeos de deportes, diplomas y todo eso. Observaba cada detalle de la sala asombrada y conmovida por los recuerdos familiares, Michael solo me explicaba humildemente cada suceso con un muy pequeño resumen o explicación de todo, con algunas fotos  se sonrojaba y me empujaba levemente para que mirara otra; yo solo reía y seguía por mi recorrido. De repente llegue a una foto de Michael de bebe, era el bebé más tierno y dulce que había visto en mi vida.
-¡awwwwwwn!, ¡que cosita tan linda!-dije muerta de ternura tomando la foto en manos.
Michael se sonrojo y rio apenado.
-me imagino que tu era más linda, no exageres.
-dime lo que quieras, pero seguiré diciendo que ¡eras él bebe más hermoso del mundo!
-¡ya Caira!, no exageres-dijo riéndose.
-Michael…creo que ella no exagera querido.-dijo una voz a nuestras espaldas, la voz era elegante y refinadamente femenina.
Nos volteamos despacio. Y bajando las gradas venia una mujer, muy hermosa que nos miraba con cierta ternura materna, pero guardando la  expresión refinada.
-hola…mamá…-dijo Michael sorprendido.-no sabía que ya habías llegado…
-bueno ya estoy aquí hijo, además quería estar aquí cuando viniera tu amiga.  ¿y tus modales hijo?-dijo mirándome con una sonrisa muy maternal.
-lo…lo siento. Mamá ella es Caira Valley, Caira ella es mi madre, Charlotte.
-mucho gusto Caira-dijo estrechando mi mano amablemente.
-igualmente -dije, extraordinariamente, con firmeza. Y educación.
Michael se notaba nervioso cuando vio  su madre, pero cuando me presento se tranquilizó y volvió a la normalidad.
-bueno Caira, me alegro que Michael te haya traído aquí. Y bueno ya que hay una invitada, iré a llamar a tu padre -dijo cambiando de dirección la mirada a Michael.
-está bien mamá. Le enseñare la casa a Caira.-dijo Michael tomándome del brazo y poniendo su foto, que aún seguía en mis manos, en el mueble y empezamos a caminar algo apresurados.
Seguir los pasos de Michael era algo que siempre me costó. Aparte de que era altísimo, y sus piernas lo reflejaban, caminaba muy rápido. Llegamos al patio, al parecer era un patio central, había una fuente en medio y todo estaba hermoso.
-Michael….Michael ya no corras…
-creo que aquí ya no, nos escucha-dijo parando en seco y yo rebotando en su espalda por el impacto.
-un camión no te gana-dije sobándome la cabeza.
-tengo que ir a cambiarme. Te quedaras a cenar, ¿no?-dijo con su mirada amable.
-pues gra…
Antes de que terminara de decir gracias, me tomo del brazo otra vez y subimos por unas escaleras en espiral de la parte trasera de la casa.
-¿A dónde vas?, ¿no te ibas a cambiar?
-¿te olvidaste de “la regla de oro”?
-ah…esa regla. ¿Te cambiaras en el baño, no?
-no tengo baño en mi cuarto.-llegamos arriba a un pasillo, el cual cruzamos y llegamos a donde parecía ser que era su cuarto. Entramos.
Su cuarto era bastante grande, piso de madera, y parecía una cabañita, con las cosas más tiernas y difíciles de encontrar en el mundo, tenía muchos peluches, juguetes, discos, libros, y otras curiosidades, por alguna razón yo tenía muchas ganas de jugar. Su cuarto irradiaba felicidad y color, y sobre todo, mucha paz. Me dio un breve recorrido por su cuarto, y de último me enseño su balcón donde tenía varias plantas y flores.
-entonces… ¿te quedaras?
-supongo que sí. Pero no muy tarde.
-te llevare a tu casa temprano, te lo prometo.-dijo mientras volvíamos a su cuarto. Él se dirigió a su closet y saco unos jeans negros y una camisa a botones color rubí. Y, sin que yo me diera cuenta por andar observando su cuarto, se empezó a cambiar.
-que genial esta tu…
Al voltear a ver a Michael, esperando que estuviera como lo había visto hace unos minutos, resulto que se estaba cambiando. No se podía hacer nada más que cerrar los ojos y hacer como que no pasó nada. Aunque sinceramente ahora quería que la tierra me tragara completa. Gracias a Dios cerré los ojos antes de ver cualquier cosa.
-lo siento, lo siento, lo siento-dije avergonzada.
Sentí sus manos sobre las mías, que tapaban mis ojos fuertemente, y me quito las manos de los ojos.
-Caira…no te alarmes. Ya me cambie. ¿Tranquila ya si?
Yo seguí igual de avergonzada  sonrojada que antes.
-es…está bien. No tenía la intención de verte…lo siento mucho.
-no importa, ¿nunca has visto a tu padre así?
-si…pero tú no eres necesariamente un clon de él.
Se rio divertido. Y solo sonreí.
-me refiero a que no es la primera vez que ves a un hombre sin camisa.
-bueno es que mi padre es mi padre. Tú eres Michael.
-se rio otra vez-en fin…lamento no haberte dicho, pensaba que estabas en el balcón.
-ah está bien, no hay problema. Yo también lamento no haber…salido de la habitación.
-las cosas pasan, además no tenías ninguna atención maliciosa. No puede ser que te pongas así, ¿tanto miedo doy?
-¡no das miedo!, al contrario, el caso es que no se…ya olvidémoslo.
El solo rio y yo cruce los brazos.  Me halo del brazo y seguimos recorriendo su casa. Fuimos por toda la casa, la lavandería en el sótano donde entraba una tierna brisa y un suave brillo de sol; también me llevo a las demás habitaciones, excepto a la de sus padres, también fuimos a la habitación de Emmanuel y ahí estaba, pero tomando una siesta, conmovidos lo arropamos porque se había quedado sin sabana y con un juguete en la mano, lo arropamos, Michael puso su juguete en la caja donde los tenia todos y sigilosamente nos fuimos de ahí. Salimos por la parte de atrás, hacia donde Michael tenía sus animales. Toda su casa por dentro era elegante, cómoda y cálida, era simplemente genial. Tras flores, grama, tierna brisa y tenue sol llegamos a donde Michael tenía unos becerros y una llama, la llama de llamaba Louie; yo les tenía miedo pero Michael me entro al corral, donde los tenia, y me extendió la mano para que los tocara, fueron muy dulces.
-que hermosos-comente.
-le caíste bien a Louie.-sonreía mientas me dejaba la mano posada en el lomo de la hermosa llama y él se iba a acariciar a los becerros.
-¿Por qué lo dices?
-no se deja tocar de nadie si yo no estoy cerca de ese alguien. Ni siquiera mamá lo puede tocar sin que yo esté a la par de ella. Mira donde estoy-señalo donde estaba (a unos metros de mi sentado con las rodillas cruzadas acariciando tiernamente a sus becerros)-y no te hace nada.
-hoy debe de ser mi día de suerte.-sonreí.
Nos la pasamos hablando en el corral, reflexionando y riéndonos, acariciando a los bellos animales que tenía el ahí, que me dijo que faltaba que me enseñara su boa constrictor pero le dije que necesitaría mucho valor para eso, << Muscles es súper, no te hará daño >> me dijo mientras me tomo del brazo y salimos del corral, porque su madre nos estaba llamando a cenar. Entramos de nuevo a la casa.

Me puse bastante nerviosa. No sabía cómo sería una cena con su familia, era obvio que tenía que usar la etiqueta y elegancia que aprendí de mi madre. “todo saldrá bien”, me repetía a mí misma mientras Michael se iba dando cuenta de mi nerviosismo y paramos en una esquina obscura de su casa-baya que su casa  tenía  rincones-paramos ahí, quedando muy bien escondidos por la obscuridad que ya tenía la noche, sí que nos habíamos tardado en el corral, así que la luna ya brillaba dejando lucir su delicada luz.
-¿estas nerviosa, no?-pregunto preocupado.
-sí.
-te dije que no siguieras así…-se acercó-no hay nada que temer.
Me mantuve con la mirada a sus ojos, sí que me perdía en ellos, él quería que yo estuviera bien, quería lo mejor para mí, el sentía algo, lo pude ver demasiado claro en sus ojos, y al parecer…el no era el único que sentía algo.
-mientras te mantengas…-se acercó a mí, ahora estaba a unos centímetros de mí.
Respire hondo, para tratar que el corazón no se me saliera de su lugar.
-junto a mi…nada…-cara a cara, a unos centímetros.
 Cerré mis ojos. Reacción evasiva.
-nada te pasara…
No sabía que  iba a pasar. Pero ahora…se le había olvidado todo, no quería regresar a recordar. Estaba intrigada. Conmovida. Y sintiendo algo nuevo…y desconocido.

5 comentarios:

  1. awwn sii Mike es el bebe mas hermosos del mundo!! *-*

    O.o, osea, q ocurre con Mike, no era tímido??, asdasdasadasd sin camisa *-* x_x

    wii Louie♥ (?)

    O_o, eso ultimo!!!!
    pero...pero...pero AHHH COMO LA DEJAS AHI!!! D:
    waaa, es lo q yo me imagino?? :D
    minimo, la madre los interrumpe xD
    seee, soy mala!!, tengo celos de Caira >.< (?)

    asjanjanskc muero x saber!
    quiero conti, rápido!!! >.< xD
    enserio!, me comeré las uñas, ya había dejado eso D:
    jajaja te kiero :D

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  2. Nueva lectora! Adoro tu historia!
    Pero no lo dejes ahíi.. :(
    Un besoo sigue prontoo!
    Enhorabueena
    Paola♥

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  3. Sigue muy prontoo! Me encanta!
    Un besoo,
    Paola♥

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  4. Eli, me encantó! Pero como la dejas ahi O_o Quiero saber que pasa despues! Jajaja :P

    Te quiero :)

    Sarah

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  5. eliizzzzz =O!!!!

    oiee...checa si ya t estoy siguiendo porq no me veo o.o xDDD

    aaawww tu blog es muyy bello!! es como un portal abierto donde se haya a MJ *-* q belleza q belleza!

    segui con las novelas :}

    TQM!!

    por cierto...soy cherry xD

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