Seriedad. En él era una hermosa seriedad. Pero aun así expresaba lo mismo.
Me encontraba en un dilema. Tenía que preguntarle, pero no me atrevía. Solo sabía que algo había pasado con sus amigos, al menos eso parecía.
-Caira. ¿Sabes por qué nos miran así?
No sabía que decirle. La verdad me daba pena decirle la verdad, pero prefería quedar como una tonta que como una mentirosa.
-si sabes algo. Dime la verdad…confió en ti-dijo quitándose los lentes y parando en seco el auto en una calle casi sin gente.
-pues…si se porque nos miran así.-suspire-la verdad es que lo considero muy tonto por parte de ellas.
-¿Quiénes?-dijo acercándose a mí.
-las chicas de tu clase. Y quien sabe de qué otras clases más.
-¿Qué pasa con ellas?
-suspire una vez más-tienen celos de nuestra amistad, así me dijeron mis amigas.
-igual me dijeron los chicos-bufó.-pero no entiendo por qué son los celos.
Eso sí que me había parecido rarísimo. La respuesta era obvia, pero en fin, esta era situación en la que se notaba que Michael era modesto o ignorante a su atractivo, además de su tan especial forma de ser, de otro mundo, increíble.
-te dije que era tonto.
-¡es mi vida!, si yo quiero puedo andar con quien YO quiera.
-creo que piensan que somos algo más que amigos.-me sonroje al decir eso.
-bufó un poco molesto-¿y si lo fuéramos QUÉ?, es nuestra vida.-miro al cielo-está bien. Me da igual lo que piensen de mí. No sé ni por qué me moleste por un rato.-volteo a verme con una mirada que irradiaba confianza-lamento haberte incomodado.
-no importa. Tenías razones para estar así.
-si lo se…pero no quiero…-se acercó-no quiero…
Estaba a unos centímetros de mí.
Petrificada. Nerviosa. Creo que sudaba frio.
-¡¿vas a pasar imbécil?!-le paso diciendo un chico, sacándome de mi nerviosismo e intriga.
Al parecer no dejábamos pasar a algunas personas.
Michael se retiró de mi lado, y tomo el volante vigorosamente, luego con un movimiento ágil salimos de ahí. Rebasamos al chico que le había hablado a Michael, y Michael le hiso una mirada fulminante, lo cual le bajo los sumos al tipo ese. Seguimos el camino como si no hubiera pasado nada. Charlando y riendo normalmente, en un abrir y cerrar de ojos estábamos ya enfrente de mi casa.
-riendo-que malo… ¿te tiro pastel encima del esmoquin nuevo?-reí.
-si!, ¡lo peor es que se fue corriendo!, corre demasiado rápido. ¡No pude alcanzarlo!, pero Emmanuel me las debe.
-riendo-que gracioso lo que hiso.
-¡qué mala!-sonrió graciosamente.
Seguimos hablando, y en un silencio nos dimos cuenta que ya estábamos enfrente de mi casa. El solo me observo, apagando su risa…
-emm… creo que, ya es hora de despedirnos-dije, creo que como una tonta.
-si…creo que sí. ¿te dejo a la puerta o?
-como gustes.
Sonrió y bajo del auto. Me abrió la puerta, su típico ademan y me acompaño a la puerta caballerosamente. A veces pensaba que Michael no era un ciudadano, sino un príncipe elegante de esos como en los cuentos de hadas. Era igual.
-bueno… fue un placer llevarte y regresarte.
-muchas gracias, espero no haberte causado problemas.
-no, para nada. Al contrario.-sonrió.
-gracias.
-nos vemos mañana, ¿verdad?
-claro.
-cuídate-se despidió-te veo.
-igual.
Se dirigió a su auto, todavía viéndome, y luego entro al auto y ya no pudimos mantener el contacto visual, solo vi que saco la mano diciéndome adiós, sonreí e hice lo mismo.
Entre a casa. Al parecer mamá llegaría tarde, papá vendría a las 6:00, y Haddy venía con papá o a veces la traía el autobús. Me fui a mi habitación y deje mis cosas ahí. Me fui a duchar.
Yacía en mi ventana, pensativa de algo desconocido. ¿Esta amistad era real?, sabía que era una bendición, ¿iba a perdurar?, si no era así aprovecharía con melancolía y anhelo, ¿había un interés de por medio?, o era buen actor o era la persona más dulce del mundo, pero con seguridad sabía que no actuaba, en sus ojo se reflejaba, ¿Por qué preguntaba?
Seguía aturdida. La montaña rusa una vez más me atormentaba. Es que simplemente no lo podía creer, era demasiado bueno para ser verdad. Pero tenía que aceptar que a veces en la vida llegan cosas como salidas de un cuento de hadas, parecen irreales, pero ahí están. Y lo mejor es aprovecharlas, porque no se presentan con mucha frecuencia.
Lo siento por la tardanza.
ResponderEliminarEl tiempo es insuficiente al labor rutinario.
Gracias por esperar :]