Nuestra amistad siguió. Tan especial, y viva mantenía un nivel de confianza y apoyo puro e inocente. Nuestras actividades tan originales, y tal vez para algunos infantiles. Íbamos al parque con mucha frecuencia a meditar, o a jugar con Emmanuel, que Michael lo llevaba a escondidas de sus padres, y uno de esos días lo llevamos al circo, los 3 nos la pasamos de lo mejor, fue demasiado divertido. Emmanuel me miraba ya casi como su hermana mayor. Michael venía a mi casa, pero subía a mi ventana para llevarme con él y algunas veces Haddy nos acompañaba, ya que Emmanuel y ella se habían llevado de maravilla. Un día mamá y papá se enteraron de que el venía a la casa, así lo invitaron a cenar para conocerlo, y quedaron totalmente a gusto con él, dijeron que era el chico más dulce y educado que habían conocido, y que su sentido de lumor era educado y respetuoso, pero igualmente divertido. Michael siguió viniendo a mi casa con frecuencia para ir al parque como casi todos los sábados hacíamos, pasábamos por alguna tienda por un refresco, lo tomábamos en la banqueta y nos íbamos de regreso, o caminábamos por la playa descalzos a eso de las 6:00 de la tarde, cuando anochecía, y hablábamos horas ahí, caminando solos, con la brisa del mar y la arena en nuestros pies, era hermoso. Yo no iba a su casa porque me daba pena, y además él decía <<si no quieres ir no te obligare. Pero iremos en el momento indicado. >> Hablábamos bastante por teléfono también, parecíamos lunáticos hablando los 4: Emmanuel, Haddy, Michael y yo, era divertidísimo. Michael y yo solos; nos contábamos todo, reíamos y nos la pasábamos bien. Además que nos podíamos desahogar el uno con el otro libremente, porque solo nosotros nos entendíamos bien, nadie nos comprendía.
Un día de esos, estábamos él y yo en la playa; sentados en la arena.
-veo dolor en tu mirada. ¿Estas incomoda?-tal vez me preguntaba debido a que su brazo estaba recostado en mis hombros.
-no, para nada…es que…
-si tienes algo que quieras decirme, dímelo. No te juzgare, y si en algo puedo ayudar ayudare, confía en mi-sonreía.
-es muy largo.
-y la tarde también.-decía con ironía.
-pero…es que…es demasiado doloroso, triste. Para alguien tan jovial como tú.
-no hay tristeza que se compare a la que sentiré si tú no confías en mí.
-está bien, te contare…todo.
En ese momento, mis labios ya estaban listos para contarle mi vida, la historia, el caso, lo que me atormentaba. Ese horrible frio, y nefasto dolor.
Pero justo, empezó a llover. Nos levantamos y corrimos hacia mi casa, el me protegía con su chaqueta, hasta que llegamos, y me dijo que solo me dejaría en la puerta y se marcharía porque ya era tarde, al llegar, se despidió y corrió a su casa, quedándome yo con su chaqueta (que por cierto todavía está en mi closet). Me dejo, con la confesión en mis labios, y con la verdad en mi corazón.
Estaba desilusionada. Quería contarle todo. Pero no se había dado la oportunidad.
Ya era Noviembre. Faltaban de 7 a 6 meses para que pasara el siclo escolar, y un mes para que se terminara el año. Con mi familia todo bien, al menos eso parecía. Haddy, creciendo, dejando dientes, más alegre que antes, y sabía que se debía a Emmanuel, que eran como los mejores amigos del mundo, y con Michael jugaban al príncipe y la princesa, el hasta le había enseñado del vals y ella encantada. Papá siempre atento y tierno, y mamá…mi tan delicada madre, me tenía muy preocupada, pero ella no me permitía estar así por ella. Ya había perdido varios kilos y estaba realmente pálida, y en la última visita al doctor que habíamos asistido con papá y ella, le hablaron a papá, y salió de la sala con la cara desmoronada, como si en cualquier momento se tirara al suelo y llorara con dolor. Eso significaba algo de lo cual no quería recordarme, el dolor me volvía al cuerpo, el desangramiento del corazón, una vez más. Soportaba el dolor mientras tenia a mamá de la mano, y papá venía a nosotras para irnos a casa.
El dolor seguía latente. A veces se olvidaba, por la compañía y apoyo de mi tan especial amigo. Pero aun así, se sabía que iba a pasar en poco tiempo. Y no quería siquiera pensar ni imaginar cómo iba a ser. Lo que me hacía seguir adelante era Haddy y papá. Yo tenía que ayudar a papá a criar a Haddy, ella tenía mucho por delante, y yo era una de los responsables de ella. Todo un reto, que aún no sabía de donde sacaría la fuerza necesaria para eso.
-tienes que ir a mi casa antes de navidad. Quiero que mama te conozca, o al menos ¡quiero que vayas a mi casa!, tengo tanto que enseñarte-suspiraba Michael, mientras nos mecíamos en los columpios del parque de la playa.
-es que me da pena, además que no se si les caeré bien.
-les caerás bien. Si no…entonces sí que son ignorantes-me vio sonriente.
-eso espero…
Nos paramos y ya era tarde. Nos fuimos a mi casa. En el camino me fue convencido de que “todo iba a ser lindo”, que “quería que viera su cuarto, sus animales, su fuente, su mini granja, etc.”, parecía un niño emocionado, literalmente; hasta con los saltitos y la sonrisa ilusionada.
En fin. ¿Quién se resiste a alguien con sonrisa perfecta y que se le tiene más confianza que a uno mismo?, accedí a su invitación. Llegamos a mi casa, el subió por la ventana y yo con él. Me ayudo a trepar y me pare finalmente en el suelo de mi habitación, así mismo él.
-entonces…. ¡¿a qué hora te recojo?!
-tranquilo tigre. Ni siquiera sé que llevarme…
-no te preocupes por eso, de seguro lo que escojas te quedara hermoso, como siempre-sonrió.
Después de sonrojarme, el me vio…quería decirme algo, su mirada lo decía…pero algo dentro de él no quería; y ese algo logro silenciarlo.
-tengo que irme Caira.-se despidió, friamente-te veo mañana…a eso de las…15:00 ¿te parece?
-está bien…en… ¿aquí o?
-en el parque. ¿Te parece?
-está bien.-sonreí.
El no sonrió. Parecía de la nada serio. Eso era extraño en él, siempre sonreía tiernamente. Pero esta vez…logre ver su expresión. Tenía algo diferente, como si algo lo hubiera envenenado y quisiera correr, desintoxicarse y morir. Me asustaba su expresión de miedo e inseguridad, melancolía inmensa. Justo en el momento en que iba a tomar su hombro, para preguntarle sobre su tan repentino cambio de expresión…se fue. Se fue. Tal vez…tal vez era que quería llegar a su casa rápido. No. Definitivamente él no era así. Y este comportamiento, me hacía temer…el temor volvía, la inseguridad de la mano del mismo.
“pero subía a mi ventana para llevarme con él”
ResponderEliminarAwwwn todo un Romeo *-*
“el me vio…quería decirme algo, su mirada lo decía…pero algo dentro de él no quería; y ese algo logro silenciarlo.”
Escupelo Michael!!! >.< (¿?)
Y ahora q le dio a Mike?, se puso bipolar ¬¬
me preocupa su actitud, tendré q hablar seriamente con el, ya q Caira no ayuda ¬¬ (?)
no me tomes en cuenta ._.
q puedo decir de este capi?
Extremadamente lindo!! ♥
y al fina intrigante ._.
no se vale xD
te kiero mi nena linda!
como siempre, encantada de leerte
espero la conti
Saludos :D