Después de la mágica noche en el muelle, todo siguió su curso. Mamá en su trabajo en la floristería, papá en la oficina, Haddy en la primaria y yo en un día común y corriente en la universidad. Ahora mismo estaba de camino a mi auto, pero de repente me percaté que alguien caminaba atrás mía, seguí caminando normal y de repente de la nada apareció un chico enfrente de mí que tenía cara de preocupado, me pasó arrollando y corrió atrás mía, al parecer para ir con la persona que estaba atrás mía.
-¡Mike!, ahí estás zopenco, ¡vámonos ya!, nos matarán si te ven aquí- se escuchó que dijeron.
-Ok, pero ayúdame con la caja-respondió el otro.
Se escuchó que empezaron a correr y de repente pasaron al lado mía golpeándome la cabeza levemente con una caja, pero la caja estaba bastante pesada. Me acaricié la cabeza adolorida.
-¿estás bien?-me preguntaron de repente y vi que era chico moreno con el cabello negro y rizado me estaba mirando con preocupación y me acariciaba la cabeza suavemente.
-emm...si...si estoy bien, no fue nada-respondí confundida y el dejó de acariciar mi cabeza.
-Erick, discúlpate con ella-dijo volteando a ver con enojo al otro chico que varado sostenía la caja.
-bufó y miró para otro lado-lo siento...-dijo fastidiado.
-discúlpanos, es que tenemos prisa-dijo el chico volviendo a mí y sonriéndome cálidamente.
-está bien, no importa-sonreí.
Hasta ahora no lo había visto a los ojos, para evitar mis constantes ataques de timidez.
-lamento ser aguafiestas...pero...¡Mike tenemos que irnos!-dijo alterado.
El chico que me sonreía se aparto de mi y me dijo adiós con su mano, y agresivamente el otro lo jaló y se fueron. Me quede confundida y algo conmovida...la sonrisa del chico era muy...muy...no sabía que palabra usar pare describirla pero era muy peculiar y hermosa, y me había conmovido. En fin cosas de la vida, me dije a mi misma y entre a mi auto.
Tras varios minutos al volante, pare en un callejón donde habían teléfonos monederos y bajé del auto. Marqué el teléfono de la casa y espere. En ese callejón paso una pequeña niña con su perro y tras distraerme por verla con ternura, no me había percatado de que ya habían contestado el teléfono.
-¿hola?, ¿hay alguien?-preguntaron.
-ahh, hola...
-¿Caira?
-sí, hola papá.
-hola hija.. .¿qué pasa?
-solo quería saludar...
-que tierna. Quería que me hicieras un favor, perdón por la molestia.
-no es molestia. Dime.
-ve a traer a las niñas. Están en los videojuegos.
-niñas te refieres?
-Haddy y una su amiga, Annie.
-ah, ya capté, ahora voy por ellas. Nos vemos en casa. Adiós.
-chao-colgó.
Entre al auto me dirigí a los videojuegos. Ya eran las 6:00 de la tarde y en ese lugar a estas horas el ambiente se tornaba poco acogedor para dos niñas de 8 años, por eso entre al lugar desesperada buscando a Haddy. Ese lugar me parecía poco apropiado a estas horas, porque había solo chicos mayores, cigarrillos y bandas. Quién sabe qué más. Vi a Haddy riéndose jugando Pinball con Annie, las dos estaban muy alegres jugando.
-Hola chicas....-dije acercándome a ellas.
-¡Caira!-dijeron las dos-¡Hola!
-¿quieres jugar?-preguntó Haddy.
-no gracias, ya nos vamos.
-pero Caira....-dijo Haddy poniendo cara triste-nos queremos quedar.
-siiii-dijo Annie uniéndose.
-bufé fastidiada por dejarme manipular-está bien....iré a ver qué juego, nos vamos en una hora-diciendo eso me fui y ellas prosiguieron alegres su juego.
Encontré un lugar donde no había mucha gente y me senté a jugar. No era muy experta en esto de los videojuegos, a decir verdad...era un asco.
Al lado de Caira había un grupo de chicos, unos hablando y otros retándose a hacer locuras. Ella ni siquiera se había percatado de ellos. Había dos chicos que charlaban. Uno estaba con la mente fija en el videojuego, pero a la vez charlando con su amigo, mientras el otro se quejaba de lo aburrido que estaba.
-hoye Mike…estoy tan aburrido. ¿Por qué no vamos con los chicos a retar y apostar, haber quien hace la peor locura?
-siempre gana George, ya me aburrí de ver que tan bajo llega por $.50.00-bufó sin quitar la vista del juego.
-pero es que nadie se atreve. Yo ya me atreví una vez y casi me meten a la cárcel.
Los dos rieron.
-eso fue súper divertido-dijo entre riéndose.
-pero NADIE, me puede ganar con eso. Soy invencible- dijo orgulloso.
-bufó-yo te puedo ganar en cualquier momento.
-está bien. Iré con los chicos y decidiremos que ponerte a hacer.
-¿no te crees capaz de decidir tu solo?- dijo retándolo.
-¡claro que sí!-dijo exaltado-te reto a que le hables y consigas el numero de esa chica-dijo apuntando hacia Caira.
-está bien-dijo después de verla de reojo-todo lo que sea que te tape la boca-dijo, se levanto y se dirigió hacia donde estaba Caira.
Los demás chicos se interesaron en “la nueva apuesta” y se reunieron todos para observar que hacia su amigo. Mientras el tranquilamente se dirigía hacia Caira y se preparaba para actuar como galán, en ese momento agradeció haber estudiado teatro. Se sentó al lado de ella.
-¡estúpido juego!-se quejaba Caira sin darse cuenta que no estaba sola.
-maldiciendo el juego no conseguirás ganarlo-dijo él con tono seductor.
¿Quién rayos me estaba hablando?, voltee a ver bruscamente. Y me quede atónita de quien era. Era el chico que me pidió disculpas en la universidad, lo mire a los ojos y pude ver que estaba tan sorprendido como yo.
-¡oh!, eres tu.-dijo nervioso y mirando hacia abajo-perdóname, no tenía idea de quien eras-dijo avergonzado.
-no importa. Pero… ¿Por qué te disculpas?
-subió su rostro y me miro algo más relajado pero ahora tenía expresión tímida-es que mis amigos me retaron a coquetearte y conseguir tu numero. Por eso me disculpo, no tenía idea de que fueras tú. ¿te acuerdas de mí no?-me pregunto con un tono dulce y tímido.
-sí. Eres el amble chico que me pidió perdón hoy en la universidad-dije tímidamente y a la vez irónicamente.
-si te acuerdas de mí-sonrió- y bueno, ya que nos volvemos a ver… ¿Cómo te llamas?
-me llamo Caira Valley y ¿tu?
-muchísimo gusto Caira-dijo estrechándome la mano levemente.
-igualmente.
-yo me llamo Michael Jackson-dijo sonriendo cálidamente.
Me limitaba a verlo a los ojos, aunque fueran misteriosos y lindos, me intimidaban mucho.
-estas en la UCLA ¿no?-pregunto.
-sí. Pero en ¿Qué estas tu?, nunca te he visto en mi clase.
-estoy en medicina, en penúltimo año.
-yo estoy en veterinaria. Recibimos una clase juntos ¿no?
-sí, pero nunca te he visto ahí.-dije irónicamente.
-bueno pero ahora nos conocemos-sonrió.
-si-sonreí también.
Empezamos a hablar de la escuela, de donde vivíamos, de algunos gustos propios. No le prestabamos atención a lo que había a nuestro alrededor, solo nos prestábamos atención el uno al otro, al principio los dos timídamente nos hablaamos, pero después nos confiamos más hasta llegar a charlar muy cómoda y abiertamente. El vivía en un barrio donde solo habían mansiones, pero él no menciono si vivía en una solo me dijo el barrio, nos gustaba la misma música y no éramos muy sociales que digamos, esa fue mi conclusión final, ya que interrumpimos nuestra charla ya que Haddy y Annie llegaron adormilentas a mi regazo y me suplicaron que se querían ir.
-Bueno Michael, fue un placer-dije tomando a Annie de la mano y ella a Haddy . Mientras el miraba amigablemente a las niñas y les sonreía dulcemente.
-el placer fue mío Caira, espero verte mañana-dijo elegantemente y viéndome con esos ojos tan embriagantes y misteriosos. Pero a en este momento se miraban timidos y alegres.
-igualmente, feliz noche-dije extendiendo mi mano. El no la estrecho. Solo con ella me jalo hacia el levemente y se despidió con un beso en la mejilla. Me estremecí y me sonroje levemente y tímidamente me retire.
No era la manera esperada de despedirme de el, y con solo ver sus ojos ya eran suficientes sentimientos nuevos para mí, la mayoría de duda, pero ese beso en la mejía me hiso sentir algo entre timidez y alegría, pero estaba más segura que era timidez. Aun seguía sonrojada y de tan concentrada que iba en mis pensamientos no me percate que las niñas se habían dormido en el asiento de atrás. Sonreí porque me daba ternura como dormían, y suspire por la linda amistad que empecé con Michael. Con el me sentía muy cómoda y alegre. Ahora tenía un amigo especial en mi vida…el chico de los ojos misteriosos color chocolate, el de la dulce sonrisa de niño…el chico de la chaqueta blanca y negra, que me había cautivado con su dulzura y amabilidad.


hay eliz esta super mm encanta encerio ke siga no tenia tempo pero pss m di un espacio claro por ke tu escribes genial
ResponderEliminarsuerte y ke dios te bendiga!!=)
AtteE:kaAthy(zsarii)