viernes, 17 de diciembre de 2010

Capítulo IV: Una tarde en los videojuegos con una agradable sorpresa

Después de la mágica noche en el muelle, todo siguió su curso. Mamá en su trabajo en la floristería, papá en la oficina, Haddy en la primaria y yo en un día común y corriente en la universidad. Ahora mismo estaba de camino a mi auto, pero de repente me percaté que alguien caminaba atrás mía, seguí caminando normal y de repente de la nada apareció un chico enfrente de mí que tenía cara de preocupado, me pasó arrollando y corrió atrás mía, al parecer para ir con la persona que estaba atrás mía.
-¡Mike!, ahí estás zopenco, ¡vámonos ya!, nos matarán si te ven aquí-  se escuchó que dijeron.
-Ok, pero ayúdame con la caja-respondió el otro.
Se escuchó que empezaron a correr y de repente pasaron al lado mía golpeándome la cabeza levemente con una caja, pero la caja estaba bastante pesada. Me acaricié la cabeza adolorida.
-¿estás bien?-me preguntaron de repente y vi que era chico moreno con el cabello negro y rizado me estaba mirando con preocupación y me acariciaba la cabeza suavemente.
-emm...si...si estoy bien, no fue nada-respondí confundida y el dejó de acariciar mi cabeza.
-Erick, discúlpate con ella-dijo volteando a ver con enojo al otro chico que varado sostenía la caja.
-bufó y miró para otro lado-lo siento...-dijo fastidiado.
-discúlpanos, es que tenemos prisa-dijo el chico volviendo a mí y sonriéndome cálidamente.
-está bien, no importa-sonreí.
Hasta ahora no lo había visto a los ojos, para evitar mis constantes ataques de timidez.
-lamento ser aguafiestas...pero...¡Mike tenemos que irnos!-dijo alterado.
El chico que me sonreía se aparto de mi y me dijo adiós con su mano, y agresivamente el otro lo jaló y se fueron. Me quede confundida y algo conmovida...la sonrisa del chico era muy...muy...no sabía que palabra usar pare describirla pero era muy peculiar y hermosa, y me había conmovido. En fin cosas de la vida, me dije a mi misma y entre a mi auto.

Tras varios minutos al volante, pare en un callejón donde habían teléfonos monederos y bajé del auto. Marqué el teléfono de la casa y espere. En ese callejón paso una pequeña niña con su perro y tras distraerme por verla con ternura, no me había percatado de que ya habían contestado el teléfono.
-¿hola?, ¿hay alguien?-preguntaron.
-ahh, hola...
-¿Caira?
-sí, hola papá.
-hola hija.. .¿qué pasa?
-solo quería saludar...
-que tierna. Quería que me hicieras un favor, perdón por la molestia.
-no es molestia. Dime.
-ve a traer a las niñas. Están en los videojuegos.
-niñas te refieres?
-Haddy y una su amiga, Annie.
-ah, ya capté, ahora voy por ellas. Nos vemos en casa. Adiós.
-chao-colgó.
Entre al auto me dirigí a los videojuegos. Ya eran las 6:00 de la tarde y en ese lugar a estas horas el ambiente se tornaba poco acogedor para dos niñas de 8 años, por eso entre al lugar desesperada buscando a Haddy. Ese lugar me parecía poco apropiado a estas horas, porque había solo chicos mayores, cigarrillos y bandas. Quién sabe qué más. Vi a Haddy riéndose jugando Pinball con Annie, las dos estaban muy alegres jugando.
-Hola chicas....-dije acercándome a ellas.
-¡Caira!-dijeron las dos-¡Hola!
-¿quieres jugar?-preguntó Haddy.
-no gracias, ya nos vamos.
-pero Caira....-dijo Haddy poniendo cara triste-nos queremos quedar.
-siiii-dijo Annie uniéndose.
-bufé fastidiada por dejarme manipular-está bien....iré a ver qué juego, nos vamos en una hora-diciendo eso me fui y ellas prosiguieron alegres su juego.
Encontré un lugar donde no había mucha gente y me senté a jugar. No era muy experta en esto de los videojuegos, a decir verdad...era un asco.

Al lado de Caira había un grupo de chicos, unos hablando y otros retándose a hacer locuras. Ella ni siquiera se había percatado de ellos. Había dos chicos que charlaban. Uno estaba con la mente fija en el videojuego, pero a la vez charlando con su amigo, mientras el otro se quejaba de lo aburrido que estaba.
-hoye Mike…estoy tan aburrido. ¿Por qué no vamos con los chicos a retar y apostar, haber quien hace la peor locura?
-siempre gana George, ya me aburrí de ver que tan bajo llega por $.50.00-bufó sin quitar la vista del juego.
-pero es que nadie se atreve. Yo ya me atreví una vez y casi me meten a la cárcel.
Los dos rieron.
-eso fue súper divertido-dijo entre riéndose.
-pero NADIE, me puede ganar con eso. Soy invencible- dijo orgulloso.
-bufó-yo te puedo ganar en cualquier momento.
-está bien. Iré con los chicos y decidiremos que ponerte a hacer.
-¿no te crees capaz de decidir tu solo?- dijo retándolo.
-¡claro que sí!-dijo exaltado-te reto a que le hables y consigas el numero de esa chica-dijo apuntando hacia Caira.
-está bien-dijo después de verla de reojo-todo lo que sea que te tape la boca-dijo, se levanto y se dirigió hacia donde estaba Caira.
Los demás chicos se interesaron en “la nueva apuesta” y se reunieron todos para observar que hacia su amigo. Mientras el tranquilamente se dirigía hacia Caira y se preparaba para actuar como galán, en ese momento agradeció haber estudiado teatro. Se sentó al lado de ella.
-¡estúpido juego!-se quejaba Caira sin darse cuenta que no estaba sola.
-maldiciendo el juego no conseguirás ganarlo-dijo él con tono seductor.
¿Quién rayos me estaba hablando?, voltee a ver bruscamente. Y me quede atónita de quien era. Era el chico que me pidió disculpas en la universidad, lo mire a los ojos y pude ver que estaba tan sorprendido como yo.
-¡oh!, eres tu.-dijo nervioso y mirando hacia abajo-perdóname, no tenía idea de quien eras-dijo avergonzado.
-no importa. Pero… ¿Por qué te disculpas?
-subió su rostro y me miro algo más relajado pero ahora tenía expresión tímida-es que mis amigos me retaron a coquetearte y conseguir tu numero. Por eso me disculpo, no tenía idea de que fueras tú. ¿te acuerdas de mí no?-me pregunto con un tono dulce y tímido.
-sí. Eres el amble chico que me pidió perdón hoy en la universidad-dije tímidamente y a la vez irónicamente.
-si te acuerdas de mí-sonrió- y bueno, ya que nos volvemos a ver… ¿Cómo te llamas?
-me llamo Caira Valley y ¿tu?
-muchísimo gusto Caira-dijo estrechándome la mano levemente.
-igualmente.
-yo me llamo Michael Jackson-dijo sonriendo cálidamente.
Me limitaba a verlo a los ojos, aunque fueran misteriosos y lindos, me intimidaban mucho.
-estas en la UCLA ¿no?-pregunto.
-sí. Pero en ¿Qué estas tu?, nunca te he visto en mi clase.
-estoy en medicina, en penúltimo año.
-yo estoy en veterinaria. Recibimos una clase juntos ¿no?
-sí, pero nunca te he visto ahí.-dije irónicamente.
-bueno pero ahora nos conocemos-sonrió.
-si-sonreí también.
Empezamos a hablar de la escuela, de donde vivíamos, de algunos gustos propios.  No le prestabamos atención a lo que había a nuestro alrededor, solo nos prestábamos atención el uno al otro, al principio los dos timídamente nos hablaamos, pero después nos confiamos más hasta llegar a charlar muy cómoda y abiertamente. El vivía en un barrio donde solo habían mansiones, pero él no menciono si vivía en una solo me dijo el barrio, nos gustaba la misma música y no éramos muy sociales que digamos, esa fue mi conclusión final, ya que interrumpimos nuestra charla ya que Haddy y Annie llegaron adormilentas a mi regazo y me suplicaron que se querían ir.
-Bueno Michael, fue un placer-dije tomando a Annie de la mano y ella a Haddy . Mientras el miraba amigablemente a las niñas y les sonreía dulcemente.
-el placer fue mío Caira, espero verte mañana-dijo elegantemente y viéndome con esos ojos tan embriagantes y misteriosos. Pero a en este momento se miraban timidos y alegres.
-igualmente, feliz noche-dije extendiendo mi mano. El no la estrecho. Solo con ella me jalo hacia el levemente y se despidió con un beso en la mejilla. Me estremecí y me sonroje levemente y tímidamente me retire.
No era la manera esperada de despedirme de el, y con solo ver sus ojos ya eran suficientes sentimientos nuevos para mí, la mayoría de duda, pero ese beso en la mejía me hiso sentir algo entre timidez y alegría, pero estaba más segura que era timidez. Aun seguía sonrojada y de tan concentrada que iba en mis pensamientos no me percate que las niñas se habían dormido en el asiento de atrás. Sonreí porque me daba ternura como dormían, y suspire por la linda amistad que empecé con Michael. Con el me sentía muy cómoda y alegre. Ahora tenía un amigo especial en mi vida…el chico de los ojos misteriosos color chocolate, el de la dulce sonrisa de niño…el chico de la chaqueta blanca y negra, que me había cautivado con su dulzura y amabilidad.

1 comentario:

  1. hay eliz esta super mm encanta encerio ke siga no tenia tempo pero pss m di un espacio claro por ke tu escribes genial
    suerte y ke dios te bendiga!!=)
    AtteE:kaAthy(zsarii)

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