domingo, 2 de octubre de 2011

Capítulo XXVI: Antes de "la noche".

Hola a todas!, bueno ya las aburrí explicándoles mi tardanza, ¿no?, tienen todo el derecho a matarme, si quieren, pero bueno, aquí les traigo el siguiente capítulo. Ahora que es mi ultima semana de clases, creo que después tendré bastante tiempo para terminar la novela, o al menos eso espero porque mis actividades de vacaciones tendrán un cambio drástico este año ¬¬ y puede ser que este igual de ocupada que en el colegio, pero aún así daré mi mejor esfuerzo =D
Bueno espero que lo disfruten mucho. Gracias por leer, y tenerme paciencia.
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¿Qué rayos hacía de compras con Haddy?, si, en efecto: comprando mi vestimenta para el viernes. Uno de mis peores enemigos: ir de compras, o algo parecido. En fin…como toda mujer en una situación así, NO SABIA QUE RAYOS PONERME, y no lo podía dejar para otro día, ¿por qué?, porque yo de VAGA había esperado hasta el último momento para ir de compras. Ya era Jueves, y no supe mucho de Michael hasta hoy en la mañana cuando se disculpó por no haberme llamado en toda la semana, me dijo que sus padres lo tenían agobiado por lo del viernes, así que ni siquiera pregunte mucho, y le dije que no había problema; después de colgarle, me acorde que no tenía un disfraz, ni mucho menos idea de cuál disfraz ponerme, así que recurrí a mi linda…Haddy.  Así es ella vino desde Oregón, solo para ayudarme a escoger mi atuendo, y bueno se estaría aquí  hasta hoy así que la aproveché al máximo ya que al llegar a casa papá la estaría esperando para irse. Claro que ella accedió porque según ella “era como un cuento de hadas” lo que había entre Michael y yo, deje que siguiera fantaseando, no me importaba, en cuanto me ayudara, no habría problema. Bueno, así que no sabía que ponerme y Haddy ya me había dado muchas opciones, pero en mi desesperación me dio una de sus últimas ideas, después de todo llevábamos ahí alrededor de 2 horas sin encontrar nada.
-¿Qué tal si te vistes de princesa?
-¿no crees que es algo muy tonto?, esas cosas de princesas nunca fueron conmigo.
-lo sé. Pero Michael sería un lindo príncipe. Y tu una hermosa princesa…
-Haddy-dije mirándola seriamente de brazos cruzados-ni lo pienses.
-Ok…-suspiro-entremos a esa tienda, ahí hay varias opciones…-dijo señalando una tienda llena de cosas. Hice una mueca y la seguí.
Entramos a la tienda, y yo me sentía como una tonta, pero aun así…por el mudo que me hacía hacer lo imposible, esto era poco…
-¡Mira Caira!, aquí hay un disfraz de vaquera. Creo que va con tu estilo…
-parece un vestuario de drag queen, ¿sabías?
-¿por qué?
-solo mira lo corto de la falda. Lo corto de la blusa. NI MUERTA.
-Ok…-suspiro y rebusco entre los demás disfraces- ¿Qué tal si te vistes de mesera?
-Haddy…
-Ok no. ¿Qué tal de osito de peluche?
-Me parece bien…pero no se…estaría fuera de lugar…
-tienes razón no es una fiesta de adolecentes…
-creo que no iré…
-espera-tomo uno-¿Qué tal de artista de circo?
-¿! AH?!
-no te alteres. Mira…es como un atuendo elegante, lindo y bastante conveniente para ti.
-la verdad es que si…pero mira la falda está bastante corta…
-solo ponte medias que combinen y ya.
-si…ok lo llevare…-lo tome y -me fui a la caja con Haddy atrás mía con una gran sonrisa.
-¿en qué le puedo ayudar?-dijo la señorita de la caja.
-quisiera llevar este atuendo.
-ok con mucho gusto, vale $.120.00, pero si lleva los accesorios, queda a $.95.00, es oferta del mes.
-ok démela.-dije mientras esperaba que ella escogiera los accesorios, y los pusiera delicadamente en bolsas separadas el vestido y los accesorios.
-aquí tiene, serias $.95.00.
-ok-le di el dinero y ella me entrego las bolsas.-Gracias.
-un placer, vuelva pronto.
Nos fuimos a tomar algo, le compre a Haddy una cadena, que hace mucho tiempo me había dicho que quería una así, lo hice para agradecerle por ayudarme hoy, y luego de tomar algo y de su cadena, nos fuimos a casa en taxi, porque no quería usar mi auto hoy. Luego llegamos y papá estaba afuera esperando a Haddy, me despedí de ella, y salude a papá, para luego despedirlos desde la entrada al edificio de apartamentos hasta que se perdieron en el camino. Luego de tomar el ascensor, llegue  a mi apartamento, abrí y deje las bolsas en la sala, me fui a poner pijama. Me quede en mi habitación ordenándola un poco, luego me fui a la cocina a coger algo de tomar de la referí y tome mis bolsas para ponerlas en mi habitación. Ya eran las 8:00 p.m, mañana a las 7:00 p.m,  me tenía que ir a la casa de Michael, al baile. Wow “baile”, sonaba tan…tan raro, pero qué más da. Me acosté algo cansada porque en el día había hecho muchas cosas con tal de tener al menos 2 horas de compras. Me quede en poco tiempo dormida.

A la mañana siguiente el molesto despertador sonó, y  lo arroje al piso y se detuvo. Me levante y levante el despertador para ponerlo en su lugar de nuevo. Me dirigí a la ducha, luego tome un pantalón, una blusa y un suéter, luego me acorde que hoy no habían clases por las remodelaciones que estaban haciendo, así que decidí hacer algunos asuntos que tenía pendientes, como pagar facturas, comprar comida, comprar unos libros de la universidad, ver las opciones de trabajo, ya que necesitaba uno nuevo, y bueno entre otras cosas, y obviamente comprar el regalo de Michael, que me costó mucho elegirlo, pero al fin encontré algo genial: Una caja de cristal musical, que sonaba una bella canción junto con Peter, Campanita y los niños perdidos en simulación de volar, sabía que le iba a encantar, era hermosa.  Alrededor de las 5:00 p.m llegue agotada a mi apartamento, deje todo en la sala y tome el teléfono y llame a Michael para desearle feliz cumpleaños. Claro que llame a su teléfono de la su habitación, gracias a Dios tenia uno, porque no me atrevía a preguntar por el a sus padres.
-¿Hola?... ¿Michael?
-Sí, el mismo. ¡Caira!
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!
-hahaha… ¡gracias!
-de nada, espero que cumplas muchísimos años más.
-muchas gracias, ¿vendrás, no?
-claro que sí. Ya casi son las siete.
-sí, aquí es una jungla, ayer vino mi familia y todas mis primas están como locas buscando que ponerse, y mis primos haciendo relajo molestándolas, mis tías chismoseando, mis tíos quejándose de sus matrimonios, mi madre alterada para que todo este “perfecto”, mi hermanito como si nada, y mi padre indiferente.
-wow… ¿y tú como estas?
-esperando a que vengas. No te he visto en casi una semana. Además que en unos momentos me tengo que arreglar…
-igual yo.
-¿de qué te vestirás?
-es una sorpresa.
-Caira… ¡dime!
-¡NO!
-entonces no te diré el mío.
-está bien. Mejor así. Así los dos serán sorpresa.
-Mala…
-¿soy tu mala?
-¡SI!
-entonces me parece.
-ay mi Caira…mi malvada Caira…
-ya cállate loco, mejor vete a vestir.
-hahaha…!¿ves?!, eres mala…
-sí pero tu mala, y así me quieres.
-sep…bueno mamá ya me está llamando. Nos vemos, te estaré esperando.
-Ok nos vemos…
Colgué. Siempre con la misma aceleración de la sangre y los latidos. Eso ya era normal para mí. Como amaba a este hombre…en fin, ya se estaba haciendo tarde así que tome las bolsas donde estaba mi vestuario y las puse en la cama, me duche de nuevo y me empecé a cambiar. Mi atuendo era un vestido medio corto color blanco con cintas y detalles en azul, traía unos guantes blancos largos estilo Madonna, y una moña algo grande con los mismos colores, me puse los accesorios que en su mayoría eran azules, me puse también las medias de color blanco, luego me empecé a peinar, luego de estar convencida, ya eran las 6:50, tome un bolso y antifaz también combinado, me vi al espejo y no me miraba tan mal así que me fui al auto.  Conduci algo nerviosa…pensaba en él, pero también pensaba…en lo que me esperaba…esas miradas, esas prejuiciosas miradas…pero una vez más…por el amor de mi vida…por esa persona que era mis ojos…mi todo…aguantaba todo, con tan solo verlo sonreír, con tan solo hacerlo feliz…con estar con el…aunque estábamos en una situación incómoda, y aunque no supiéramos como responderían los involucrados a “este asunto”, estábamos tan solo seguros de una cosa: jamás nos separaríamos. Tal vez el “por siempre” no existía, tal vez ni siquiera el “jamás”, ni el “nunca”, pero lo nuestro estaba aquí, vivo y latente, y no lo dejaríamos tan fácilmente, en especial por algo como estos “lazos de conveniencia”.

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